Belén
es importante inicialmente por ser el lugar de nacimiento
del gran rey judío David, pero es casi mil
años después donde nace en esta misma
ciudad Jesús, el mesías de la religión
cristiana. Según la biblia, el padre de Jesús,
José, era descendiente de David, y por eso
acudió a su ciudad de origen para empadronarse,
pero este hecho no está históricamente
demostrado.
Belén
fue conquistada en 1099 por tropas cristianas que
participaban en las cruzadas, pero un siglo más
tarde fue recuperada por los ejércitos islámicos.
En 1947 queda bajo mandato de la ONU, pero conflictos
posteriores la hacen pasar a manos de Jordania primero,
posteriormente de Israel (1967) y finalmente de
la Autoridad Nacional Palestina (1994).
En
el lugar donde se cree que nació Jesucristo
el emperador Constantino mandó construir
la Basílica de la Natividad, que es el auténtico
referente espiritual y turístico de Belén.
La Basílica del s.IV fue sustituida en el
s.VI por otra de dimensiones mayores, que es la
que hoy podemos visitar. En la época cruzada,
en els.XII, las paredes fueron embellecidas con
preciosos mosaicos.
Los Franciscanos poseen un convento al lado de la
Basílica, además de la Iglesia de
Santa Catalina. También podemos visitar la
Gruta de los Pastores, en la que la tradición
sitúa el anunciamiento del nacimiento del
mesías a los pastores por parte de un ángel.
Según la tradición, el llamado Muro
de las Lamentaciones es el último vestigio
del Templo de Jerusalén, y está compuesto
por enormes sillares de hasta 1´80 de ancho
y 11 m de largo.
El
primer templo, que data del s.X a.c, fue construido
por el rey Salomón y destruido por Babilonia.
El segundo (V a.c), fue destruido por los romanos,
pero de él queda un muro exterior que el
emperador Tito Vespasiano dejó en recuerdo
de la derrota hebrea.