Jerusalén,
capital del Israel y sede del gobierno, y cuyo significado
etimológico significa, de forma paradójica,
“Princesa de la paz”, esconde multitud
de sitios donde perderse y qué visitar. Desde
el aire se ve todo la apiñadura de casitas
blancas, y sus colinas, y su casco antiguo ubicado
justo en le centro de la ciudad. En la zona Oeste
el viajero encontrará a la comunidad judía,
y en la zona del Este a los árabes. En ese
sentido, es interesante poder pasar de una zona
a la otra viendo los cómo ambas culturas
han hecho de Jerusalén una ciudad que también
se divide en dos por sus elementos arquitectónicos.
El
Oeste es la parte más moderna y contiene,
también, el conocido Muro de las lamentaciones.
El lugar de más importancia para la comunidad
judía de todo el país. Justo al otro
lado, en el Este, encontraremos la Ciudad Vieja.
Allí se podrán ver los principales
espacios de culto religioso. Entre ellos, el Santo
Sepulcro, la Cúpula de la Roca y la Mezquita
de Al-Aqsa. El primero de ellos está reservado
al culto religioso de las personas que veneran el
cristianismo. Su significado religioso nos cuenta
que su importancia estriba en que en el Santo Sepulcro
se llevo a cabo la resurrección de Cristo.
También
conocida como la mezquita de Umar, la Cúpula
de la Roca es el templo islámico que mayor
homenaje rinde a Alá. Se encuentra justo
en el centro de la Explanada de las Mezquitas y,
a pesar de los años y del tiempo sucedido,
sigue siendo una las maravillas arquitectónicas
más preciosas del mundo.
Justo
por detrás de la Cúpula de la Roca,
en importancia para los musulmanes, tenemos la Mezquita
de Al-Aqsa. Otro templo de culto a Alá, sobre
todo para el pueblo palestino, que abraza un sin
fin de estilos arquitectónicos –hay
que recordar que, por ejemplo, en sus inicios, la
hoy mezquita fue utilizada como palacio-, y donde
pueden caber hasta 5000 personas dentro.
La
cultura islámica está altamente impregnada
de la religión, y una manifestación
de ésta es, como decíamos, su particular
arquitectura. Todo ella dedicada a “someterse
a Dios” (que es lo que significa el término
“Islam”) y a la interpretación
que los religiosos hacen del Corán. Sin embargo,
y a pesar de ello, no por ello sus templos, mezquitas
y palacios siguen siendo lugares impresionantes;
sitios donde se engloban, a la vez, estilos como
el romano, egipcio, persa y bizantino.